En el barrio La Libertad de Guaytacama, la Santísima Cruz es símbolo de fe y respeto. La tradición cuenta que el Monseñor Sarsosa mandó hacer tres cruces con madera encontrada detrás del colegio, una de ellas fue llevada en fiesta al barrio. Como no cabía en la pequeña iglesia, la cruz fue recortada para poder entrar. Esa misma noche cayó una helada negra que arruinó los cultivos, algo que la comunidad interpretó como una advertencia divina. Desde entonces, se venera con devoción cada 4 de mayo, y su historia vive en la memoria del pueblo.