Según las investigaciones de campo, existen varias versiones acerca de la aparición de San Sebastián.
Sus primeros inicios de vida se dieron en el sector noroeste de la comunidad, donde antiguamente existían grandes matorrales de sigses. Cuenta la leyenda que apareció un niño de aproximadamente 10 años de edad, que decía llamarse San Sebastián. Sin embargo, la gente no le prestaba la menor atención. Así vivió, ambientándose, yendo y viniendo de su lugar de origen. Cuando llegó a su juventud, también causó atropellos a las cosechas de los campesinos, por lo que los pobladores lo ataron a un madero. En ese momento, él pidió que lo llevaran a una capilla cuya estructura era de paja. Se lo consideró un joven pobre y huérfano, por lo cual le permitieron vivir como cuidador de la capilla. Luego de un tiempo, cuando tenía más o menos 18 años, empezó a predicar a los pobladores las verdades acerca de Dios. Este joven realizaba predicaciones, razón por la cual los pobladores no salían de su asombro cuando él dijo: «Yo soy San Sebastián, esta es mi casa, donde viviré y moriré al servicio de Dios». Desde entonces, los pobladores ofrecen fiestas, misas y novenas en su honor.